100 MOTIVOS PARA QUE ROBERT DE NIRO DEJE EL CINE [Especiales]

La verdad que sí. Han pasado casi 50 años desde su primera aparición en el cine. En aquel lejano 1965 ('Tres habitaciones en Manhattan') un joven De Niro comenzaba una espectacular carrera que le codearía con las bestias de la interpretación. Ha sido considerado desde siempre como el mejor actor de todos los tiempos (en eterna lucha con Marlon Brando o Al Pacino) pero la capacidad para re-inventarse de este monstruo de la pantalla es única. Ahora bien, De Niro ha realizado a fecha de hoy 100 películas como actor. Todo un logro. Un enorme número de grandes actuaciones. Pero la pregunta es la siguiente: ¿Qué tiene que demostrar ya?










Desde hace bastantes años, el propio personaje creado por el actor ha ido engullendo su propia fama. Unas veces actuando en papeles que eran meras copias de sus enormes trabajos. Otras, directamente parodiándose así mismo. Un mal ocaso de este neoyorkino nacido en 1943. Fue su gran mentor y amigo Martin Scorsese el que destapó el frasco de las esencias del genial actor en 'Malas calles' (1973), tras ésta, vendría un título que le encumbró entre los dioses de la actuación. Coppola le regaló el papel que Brando interpretó dos años antes. 'El padrino II' supuso el cenit de De Niro, Oscar como Mejor Actor Secundario incluido. No tardó en volver a asombrar junto a Scorsese (repetiría hasta en 8 ocasiones) con 'Taxi Driver' (1976), encadenando buenos papeles como 'Novecento' (1976), 'El último magnate' (1976) o 'El cazador' (1978).



Volvería a ser Scorsese el que le diera su segundo Oscar (esta vez al Mejor Actor) con 'Toro Salvaje' (1980). Abriendo una década con altibajos como las flojas 'El rey de la comedia' (1982) y 'El corazón del ángel' (1987) o grandes obras como 'Érase una vez en América' (1984), 'La misión' (1986) y 'Los intocables de Elliot Ness' (1987). Tocó en ocasiones la comedia con desigual fortuna en estos años: 'Huída a medianoche' (1988), 'Nunca fuimos ángeles' (1989). Pero no sería hasta 1990, una vez más Scorsese, con 'Uno de los nuestros' que volvería a la cima. A partir de entonces, el mito de De Niro se mezcló con el actor. Su nombre ya era sinónimo de gran actuación, aunque el film en el que trabajase fuese ínfimo ('Cartas a Iris', 1990, 'Despertares', 1990, 'La noche y la ciudad', 1991 o 'Llamaradas' ,1992). Tal vez por eso, no se explica bien el remake que hizo junto a su director fetiche: 'El cabo del miedo' (1991).




Llegó entonces su inquietud por dirigir. Con 'Una historia del Bronx' (1993) unía su actuación a unos personajes que siempre le perseguirán. Estimable film, al igual que su otra realización como director, 'El buen pastor' (2006). Pero los 90's fueron sólo un modo de engordar su cuenta corriente con meros papales sin trascendencia ('Sleppers', 1996; 'Vida de este chico', 1993; 'Fanático', 1996; 'Cortina de humo', 1998; 'Jackie Brown', 1997) donde ya comenzaba a asomar las primeras parodias de sí mismo. La descabellada 'Frankenstein' (1994) sería el último arriesgado papel de caracterización de su carrera. Salvando de la quema esta década con dos títulos irreprochables: 'Heat' (1995) y 'Casino' (1995).




Fue en 1999 cuando De Niro dio el salto definitivo a su decadencia. 'Una terapia peligrosa', aunque estupenda comedia, deja a las claras que el actor a sucumbido a su personaje, no a gusto hizo secuela de ésta. Repetiría en 'Los padres de ella', 2000 (con dos secuelas más). Extraños papeles como los de 'Las aventuras de Rocky y Bullwinkle', 2000; '15 minutos' o 'The score', ambas en 2001. Aparatosas interpretaciones como 'Showtime' (2002) o 'El enviado' (2004). Para ir cayendo poco a poco en la desidia (hasta su rostro lo refleja en la pantalla) con títulos como 'Asesinato justo' (2008), 'Machete' (2010), 'Sin límites' y 'Asesinos de élite' (2011); 'Luces rojas' (2012); 'Caza humana', 'Plan en Las Vegas', 'Malavita' y 'La gran revancha' todas estas en 2013. Sólo se podría destacar los apenas 3 minutos en los que aparece en 'La gran estafa americana' (2013). Un registro muy bajo para alguien que se comía la pantalla.



Es una sombra de lo que fue. No se puede ocultar. Juega con su propio ego, se nutre de su pasado de gran actor y engrosa nuevos títulos que sólo hacen menoscabar la genial carrera de un actor camaleónico y genuino. Del mismo modo que otros grandes de la interpretación han retirado sus guantes, como Gene Hackman, Sean Connery o Jack Nicholson, antes de caer en su propia auto caricatura, De Niro debería recordar el por qué de sus 2 Oscars, 2 Globos de Oro, otros 42 premios más y 50 nominaciones. 100 películas es un bonito número para retirarse de una magnífica carrera que tiene todos los visos de mostrarnos la decrepitud de un mito. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué opinas de este artículo? Escribe tu opinión Cinéfila.