BIG EYES [CINE]

Lo que se venía manifestando en sus últimos films ha quedado totalmente confirmado en 'Big Eyes'. Tim Burton fuera del género fantástico no sabe que hacer con la cámara, ni con los actores, ni con la historia. Perdido por completo se haya el creador de mundos oscuros, mágicos y enrevesados como 'Big Fish', 'Bitelchus' o sus aproximaciones a Batman. Siempre catalogado como un director creativo, que lo es, lleva una década perdiendo fuelle a marchas forzadas. 

El último ejemplo es este biopic del matrimonio Keane, donde intenta exponer los hechos reales con una forzada pizca de fantasía que nunca llega a explotar. Ya sea por exceso o por defecto, Burton nunca ha sido un buen director, me explico...es un gran creador de mundos fantásticos y sabe moverse dentro del género. La fuerza visual de sus historias siempre ha sido su respaldo y sello como director, pero...










...en sus films ha estado presente la sensación de no saber ubicar bien el modo de expresar en cámara esa potencia que sus historias tenían. Es fácil ahora machacar a Tim Burton, pero a la vista salta que el antes admirado por sus obras (que no por su estilo técnico, el cual nunca ha tenido) es ahora un blanco perfecto para hacer leña del árbol caído.


'Big Eyes' se postula en ese género de la dramatización de una historia real con el 'san Benito' que ello conlleva. Alejado de una narración fantástica, Burton nada en un mar ajeno a su manera y forma de ver el cine. Aquí no hay alardes visuales con los que pueda escudar su técnica y debe apostar todo al trabajo actoral. La pareja protagonista, Adams y Waltz, permanecen impasibles ante la sucesión plana y manida de su relación en pantalla. Pese a que los acontecimientos son narrados en tercera persona, el espectador tiene la constante sensación que en cualquier momento el Burton al que estamos acostumbrados hará acto de presencia. Sin embargo, quizás esta sea su única virtud, pues no hay atisbo de esa fantasía a la que el director se pueda aferrar (salvo esos pequeños planos donde el personaje de Adams contempla la realidad deformada).


Tal vez el cine y la realidad se hayan vuelto a cruzar, y la historia vital y personal de Burton haya traspasado la pantalla. El divorcio con su musa, Helena Bohan Carter, ha pasado factura y parece que quiera contar, de un modo vengativo, su estado de ánimo con esta narración de usurpación de personalidad, engaño y sentimientos atrapados. Lo malo es que no hay un punto fijo al que pueda uno agarrarse como espectador. Los personajes deambulan sin gracia, la historia salta a trompicones y el sello Burton es casi nulo, por no decir que inexistente. Podría haberla filmado cualquier otro director y los amantes de Tim enseguida notarán la frialdad (excesiva) que transmite el film.


Muchos tildarán a 'Big Eyes' como un intento noble y desenfadado para alejarse de su marca "una película de Tim Burton", que hace un uso muy notable del color en pantalla, que los personajes son como las pinturas de las que habla el film...nada de eso llega a convencer. El film transmite un hastío desde la primera media hora, adolece de falta de pulso durante la mitad y llega a un forzado y desencajado final que solo confirma que lo visto antes es el resultado de un film aburrido y carente de interés. La historia pedía un pincel fino y delicado y lo que encontramos son brochazos que nada hacen para que el espectador conecte con la narración. ¿Ha querido dar Burton un nuevo giro a su filmografía? No lo parece pues sus próximos films, 'Bitelchus 2' o 'Alicia en el país de las maravillas 2', invitan a creer que 'Big Eyes' ha sido un interludio personal más que una propuesta novedosa.


Burton ha perdido el rumbo desde hace unas cuantas películas. Si no contamos sus últimas realizaciones de animación ('Frankenweenie' o 'La novia cadáver') donde se encuentra a gusto entre marionetas que muestran más credibilidad sensitiva que sus actores en sus films de imagen real, el director ha ido sumando error tras error en los últimos 15 años. Pero como mencionaba antes, ahora lo fácil es hacer sangre. Nos queda el recuerdo visual de sus mundos paralelos, oscuros, tenebrosos y llenos de vitalidad. No por su manera de dirigir, sino por la fuerza que esos mundos de por si contienen. 'Big Eyes' carece de esa fuerza, carece de ese mundo personal de Burton, carece de alma. Y es una lástima, pues Margaret Keane y su obra se merecían un acercamiento más sensitivo y emocional.

VALORACIÓN: 5/10

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