INTO THE WOODS [CINE]

El género del musical en el cine ha cambiado mucho en estos últimos años. Hollywood se ha alejado de la producción original para sumergirse en las adaptaciones de grandes éxitos de Broadway (por aquello de ir sobre seguro) y este hecho lo constata que fenómenos como 'Mamma mia', 'El fantasma de la ópera', 'Sweeney Todd', 'Chicago' o 'Los miserables' ya tengan su correspondiente versión cinematográfica que sigue los pasos de su homóloga de teatro. Disney, en su nueva vertiente de "humanizar" sus logros de animación en imagen real, presenta 'Into the woods' como una puerta de arranque ante la avalancha de nuevos proyectos que se estrenarán pronto en pantalla grande. Una especie de 'Los vengadores' de los cuentos de hadas hecha musical sobre un libreto original de Broadway. A priori la jugada parece interesante y atractiva. Pero como en todo cuento de hadas...










...siempre hay una parte desagradable, y el último proyecto de Rob Marshall como director no podía ser menos. Tras hundirse literalmente como realizador de la cuarta parte de 'Piratas del Caribe: en aguas misteriosas' (el título ya le avisaba del desastre), Marshall ha retornado al género donde mejor se mueve. Sin contar con su adaptación del melodrama 'Memorias de una geisha', el director de 'Into the woods' ya demostró que el musical puede ser su mejor baza. 'Nine' y sobre todo la divertida 'Chicago' nos presentó un modo de versionar los musicales de Broadway de manera amena. Aunque no estemos ante títulos que pasarán a la historia del cine por sus números musicales, canciones populares (desafío a todos a que intentéis recordar y tararear algún pasaje de estas producciones) el empaque y resultado final de estos dos títulos había conferido a Marshall la oportunidad de arriesgar en su próximo musical.



Sin embargo, lejos de arriesgar o presentarnos algo novedoso en el género, Marshall y la Disney han optado por la sencillez, el conformismo y pisar sobre terreno firme a la hora de versionar ésta, por momentos (muchos), anodina  muestra del musical cinematográfico que nos ha tocado vivir. El trasladar un musical del teatro al cine sin utilizar el lenguaje cinematográfico trastoca todas las sensaciones que sobre las tablas el espectador puede captar y disfrutar. Si, como es el caso, la adaptación al cine es solo un reflejo de lo visto en teatro, perdemos la esencia y fuerza del proyecto y nos quedamos con un esbozo frío y distante de la obra. Marshall no ha trastocado nada de la narración pero ha sucumbido a la pereza a la hora de desarrollar la trama para que sea ágil y dinámica en pantalla.




Todo resulta monótono y demasiado artificial en el film. No hay hueco para el asombro o la emoción. Carece de grandes números musicales y la musicalizacion de los diálogos llega a ser soporífera en muchas ocasiones. El libreto de Stephen Sondheim y James Lapine queda embarrado en pantalla. Salvo la pieza que comparten Chris Pine y Billy Magnussen cuando se quejan de su soledad e incomprensión como príncipes, el resto de pasajes resulta desalentador. 


La trama, dividida en tres actos muy marcados, arranca con una presentación de personajes que de modo coral y espectante nos hacen interesarnos por la historia, una vuelta de tuerca mas a cuatro cuentos de hadas populares (Caperucita Roja, Rapunzzel, Cenicienta y Jack y las habichuelas mágicas) que se cruzan en el paraje mágico del bosque. Se nos narra sobre todo las consecuencias de esos cuentos mas que su contenido y en un segundo acto, el más divertido, el tono de humor se eleva y podemos disfrutar de una especie de 'Foor rooms' con toques de 'La princesa prometida'.




Pero por arte de magia, el tercer acto y desenlace se presenta de forma abrupta y totalmente desconectada de lo anterior. Tono y estilo cambian radicalmente para bajar el listón del film y llevarlo por un terreno que no encaja en nada con el conjunto global. Las historias pierden su hilo, las tramas se entrecruzan sin un sentido lógico para el espectador y la moraleja de la pieza final resulta de un almíbar y mensaje puritano que sonroja por su antigüedad y arcaísmo.




Un reparto goloso sobre el papel que no luce en pantalla. La enorme Meryl Streep, que en principio se pensaría la menos capacitada para el cante, destaca por sus números y piezas como la bruja del cuento. Curiosa su nominación como Actriz Secundaria en los Oscars cuando encabeza el reparto en los títulos de crédito. La sorpresa la dan Emily Blunt, la panadera, y Chris Pine, el príncipe encantador de Cenicienta. La primera por su facilidad de moverse en el musical y el segundo por dejar lo mejor del film en sus canallas y cínicas apariciones. Caso aparte es el de Johnny Depp, al que se le vende como protagonista principal en el trailer y luego solo tiene 3 escasos minutos de papel. Su personaje, el lobo, resulta desaprovechado pues sus lineas de dialogo con doble sentido podrían haber dado mas jugo. Es lo que se llama un cebo para la taquilla en toda regla. Por cierto...su caracterización es de lo mas pobre y es algo que agradecemos y sorprende.




Cuesta salir convencido tras su visión y deja una descoranozadora sensación de vacío. Como si a un film de Tarantino le quitas los diálogos, 'Into the woods' deja la misma impronta en el genero de los musicales cinematográficos.


VALORACIÓN: 5/10

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