LA VISITA [CINE]

Los últimos diez años en la filmografía de M. Night Shyamalan han hecho que el director se gane muchos más detractores que seguidores, y que éstos últimos se vean con dificultad a la hora de defender una carrera prometedora allá por los albores de este nuevo siglo. El considerado "nuevo heredero" del sello Hitchcock (para algunos una osadía esta comparación) ha dado un giro tanto de estilo como de contenido a sus películas y guiones en estos pasados años. Si con "La joven del agua" ya se ganó sus primeros varapalos (algo incomprensible, pues es una verdadera maravilla en su reintrepretación de una fábula clásica entre el bien y el mal), con "El incidente" sus máximos críticos le esperaban con el hacha en mano y...











...no tuvieron que morderse la lengua en sus posteriores proyectos (descabellados a la par de audaces) como fueron 'Airbender' y 'After Earth', dos ejemplos de cómo un director puede perder su estilo narrativo, su personal toque y sus brillantes ideas. Pero lejos de re-inventarse, Shyamalan ha optado por tratar de dar una bofetada a su manera de hacer cine, desde la ironía en su puesta de escena como en su consabida materia prima. 'La visita' se deja ver con la sensación a priori de volver a encontrarnos con el creador de maravillas como 'El sexto sentido' o 'El protegido', en cuanto a su presentación de una situación cuando menos normal pero guarda su esperada vuelta de tuerca.


Es tal vez su talón de Aquiles a la vez que es su mejor arma. El creador de 'Señales' nos ha acostumbrado a esperar de él sus portentosos finales, llenos de esos detalles que nos hacen revivir en apenas unos segundos todo el metraje visto minutos antes. Del mismo modo, su obsesiva materia prima (sus demonios personales, sus creencias y sus clichés) se transforman en excelentes imágenes, planos y puntos de cámara que amplían y enriquecen su desarrollo en pantalla. Pero nada de esto encontraremos en 'La visita', que a fuerza de ser un nuevo giro en su carrera, tanto en la forma de filmar, como en su montaje y sobre todo en un guión que da enormes expectativas para luego ir diluyéndose como hojas de otoño que caen sin remedio, Shyamalan vuelve a tropezar en la misma piedra: él mismo.


El presentar todo el film como un 'found footage' en manos de dos adolescentes es un guiño del director a las nuevas formas de rodar, el cine es global y de todos, pero choca con algo tan sencillo como que no es tanto el cómo lo ruedas, sino qué idea intentas plasmar. El guión, que rodea un mismo concepto durante todo el metraje (insistiendo demasiado en lo obvio en diálogos entre los adolescentes que machacan el cerebro del espectador a base de "va a suceder algo y quiero que lo veas") es un cúmulo de tópicos del cine de "susto" y "golpe de cámara" que deja por los suelos el nivel de sutileza y saber estar que Shyamalan atesoraba hace años.


Previsible para el género en el que mejor se movía, el realizador parece haber puesto el piloto automático a la hora de rodar, y la novedad de plasmar la película a la moda (pasada) de films como 'La bruja de Blair', 'Monstruoso', 'Chronicle' y ejemplos parecidos se difumina ante una historia que por intentar ser original cae en el más absoluto tedio de un telefilme de sobremesa. No hay giro sorprendente que encoja al público, no hay vuelta de tuerca que maraville, ni tan siquiera unas motivaciones en sus personajes centrales que hagan vibrar y dar un sentido más cerrado al desenlace del film. Es como si todo valiera para salir del paso, una mera excusa para tratar de vendernos que Shyamalan está de regreso, pero es mentira.


Las cuatro historias paralelas (la visita de los chicos a sus abuelos, sus miedos personales, el viaje de la madre con su nuevo novio y los extraños comportamientos de los ancianos) se reparten de manera aleatoria y sin alma en un desarrollo que se antoja precipitado y con un desenlace lejos de apasionar, sino más bien desalentador. Los jóvenes actores poco o nada pueden ofrecer con sus actuaciones con unas frases en su boca que distan mucho en dar credibilidad. Mención aparte en todo este desaguisado es la actuación de Deanna Dunagan, como la inquietante abuela. Que pasa de dar unos registros de la bondad al terror psicológico dignos de resaltar.


Salvo unas pocas transiciones con unos planos de árboles misteriosos, le resto del film se auto protege en el montaje impuesto por este "found footage" y la carencia de una banda sonora propia que dote de mayor dramatismo hace que 'La visita' no se deje ver ni como un ejemplo de terror al uso, ni como una comedia macabra ni como un cuento malsano. Los guiños a Hansel y Gretel son obvios pero innecesarios, y el excesivo énfasis de transmitir una truculenta ironía en la historia hace que el brutal final no encaje en el conjunto. ¿Se ha reído de todos sus detractores Shyamalan con este film? ¿Ha tratado de dar un nuevo rumbo a su estilo? ¿O simplemente ha sido una nueva metedura de pata? De lo que no hay duda es que el director ha vuelto a crear polémica y los ríos de tinta (a favor y en contra) serán nuevamente copiosos. Por nuestra parte nos quedamos como Shyamalan, entre dos aguas.


VALORACIÓN: 5/10

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