MI GRAN NOCHE [CINE]

Poco o nada queda ya de aquel Alex de la Iglesia que sorprendía ('La comunidad'), que nos hacía reír ('El día de la bestia'), que nos encantaba ('Acción mutante') o que simplemente nos arrastraba al cine por el mero hecho de aparecer su nombre en los títulos de crédito ('Crimen Ferpecto'). Han quedado atrás aquellos años donde su nombre iba relacionado con el tono canallesco de la comedia, el bufón irreverente al que se le permitía todo con el beneplácito de nuestra complicidad, el esperpento como salida de escape de una comedia española anquilosada en enredos de pareja, medios tiempos y repetición de tramas. Alex de la Iglesia nos ofrecía otro tipo de comedia, más cercana al esperpento...









...tan necesario en estos últimos años en nuestra sociedad. Siempre con la cortina de humo que su fiel colega en los guiones, Jorge Guerricaecheverría, creaban en sus tramas para incrustar denuncia social y problemas sociales actuales bajo el prisma desenfocado de su visión como cineasta. Aquel Alex hace tiempo que desapareció. Ni siquiera con el retorno de su compañero en los manuscritos (tras su breve separación durante los rodajes de 'La chispa de la vida' y 'Balada triste de trompeta') han logrado que este tamden de verdaderos amantes del cine vuelvan a darnos esas dosis de irreverencia a la que nos tenían acostumbrados.


En 'Mi gran noche' han intentado aunar ciertos trazos de trabajos anteriores (sobre todo de 'Muertos de risa', la última gran comedia que ambos realizaron) y regresan al mundo de la televisión para hacer un rápido análisis de la sociedad actual, con corrupción, envidias, redes sociales y todo bajo el manto de una grabación del especial de Nochevieja donde dos estrellas, una del pasado (Raphael) que desea volver a su estado de gloria y otra fulgurante (Mario Casas) y sin dos dedos de frente, compiten por ser la diva entre las divas. Demasiadas historias en medio sin llegar a puerto con ninguna. A pesar de contar con un elenco actoral amplio (donde destacamos a Raphael en un ambiguo y desaprovechado personaje que roza por momentos la genialidad) el director no sabe bien si lanzarse por la historia de cruenta guerra de egos entre los dos cantantes o la historia de amor entre un don nadie y una gafe.


Todo contado con la rapidez que caracteriza al cine de Alex de la Iglesia, pero sin la frescura de anteriores (muy anteriores) trabajos. Hay un poso de repetición en su propuesta y no termina de convencer ni por la forma ni por el fondo. Ninguna de la subtramas (una pareja de presentadores que no se soportan, una realizadora y su ayudante con problemas sentimentales y laborales, un asesino obsesionado con su cantante favorito, un trepa que "vive" de sus negocios ocultos, unas grupis que roban semen...) se queda resuelta, o apenas interesa que se resuelva. Y todo cae sin paliativos en un desenlace (de nuevo) sin gracia, ni ritmo o sentido. Que el esperpento sea su sello no es razón para dejar a sus personajes en un final que roza la comedia chabacana y simplona de finales de los setenta, más cercana a 'Pepito piscinas' que a sus muy conseguidas 'La comunidad' o 'Muertos de risa'.


No sabe terminar sus films desde hace bastantes años, tal vez esa inmediatez que apura su cine, que busca la propuesta más que el desenlace, que ofrece más de lo que tiene y que crea personajes que entran y van pero que no se dejan descubrir. Una comedia de enredo pero sin nudo al que aferrarse. Y un fin de fiesta que mezcla el inicio de 'Indiana Jones y el templo maldito' con el final de 'El guateque' de Blake Edwards. Raphael ha vuelto al cine, un animal de la pantalla al que un buen personaje podría haberle retornado al panorama cinematográfico, más como icono que como actor, pero que en esta ocasión no podrá decir que fue su gran noche.

VALORACIÓN: 4/10

1 comentario:

  1. La verdad es que todavía no la he visto y no puedo opinar, pero tiene pinta de que o te gusta o la odias jaja

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