DEADPOOL [CINE]

"Todo lo que quiso usted ver en Marvel y siempre se lo prohibieron"...así, a bote pronto se podría comenzar a hablar sobre la aparición en el cine del irreverente superhéroe Deadpool (por favor, olvidemos aquel sacrilegio en 'Lobezno: origins'). La mala uva que a Ryan Reynolds le debió quedar tras esa incursión con el sobrenombre de Masacre, vapuleado hasta la saciedad por fans, críticos y vecinos de la comunidad, hizo que el actor se haya pasado casi diez años gritando en el desierto hasta que por fin la Fox ha cedido un poco y parece que suelta las riendas de sus franquicias hacia el Olimpo de los estudios Marvel (o sea, el Universo oficial y oficioso que llevamos viendo cerca de diez años en pantalla grande). 

Con traje de fiesta, humor desenfrenado, diálogos triviales y llenos del corrosivo toque vitriólico que caracterizan al personaje y sobre todo, el pundonor que Ryan Reynolds ha demostrado a la hora de levantar este proyecto (no olvidemos que él ha sido el percusor de toda esta fanfarria llevada a buen puerto) nos ha dado...













...la oportunidad de ver en formato digital y con muy buen tono a uno de los héroes más controvertidos de Marvel. Miedo no, terror tenían los ejecutivos de no plasmar en pantalla el nivel que los fans exigen a Deadpool. Pero mira tu por donde, han dado en la tecla adecuada al acercar de manera genial y risueña el microcosmos personal de este bocazas encantador que hará las delicias de los adolescentes y aumentará la vergüenza ajena en las mejillas de los padres que acompañen a dichos adolescentes a las salas de cine.


La calificación "mayores de 18 años" no es aleatoria. Marvel sabía que tenía un producto delicado y dedicado a cierto sector de público que ansiaba más incorreción en pantalla, más irreverencia, más comic. Y he aquí el resultado. Un éxito de taquilla que ha hecho que el presupuesto gastado en ella se multiplique por diez en apenas un mes en pantalla. Secuela (o saga) garantizada. Es más, Fox pretende dar ese toque de violencia gratuita, humor "caca-culo-pedo-pis" a sus próximos proyectos ('Lobezno 3' por ejemplo) viendo los pingües beneficios que este giro, necesario por otra parte, en el mundo de las adaptaciones de comic pedía el público.


El film, dicho sea por otra parte, es un compendio de chascarrillos, bromas, gags, chistes zafios, escabrosos, malhablados y a todas luces gratuitos que satisfacen a un buen número de aficionados. La trama, "chico conoce a chica-chico se transforma en superhéroe-chica es secuestrada por malo malosos-chico se carga a hasta el apuntador" es más bien nula o superflua. Pero eso es lo de menos. Lo que deseaba el público era la presentación por todo lo alto de este número uno en el Club de la Comedia como es Deadpool, y amén que lo han conseguido.


El tono de guasa, autoparodia y autohomenaje sadomasoquista al que se somete Ryan Reynolds (que no deja títere con cabeza empezando por él mismo) hacen que el film sea fresco y se deje ver de buen agrado mientras que las bromas y escenas de acción se suceden como en las fases de cualquier videojuego de los Atari de los ochenta. No íbamos a pedir encima que se nos pusiera en plan trascendental. Ese no es el estilo de Deadpool. Ni en los comics ni mucho menos en la pantalla. La magia de romper la cuarta pared (hablar al espectador como si éste fuera cómplice de las acciones del personaje) funciona a la perfección, del mismo modo que ese fue el gran secreto y éxito del personaje en el comic. Reynolds se destapa con cientos de referencias a la cultura pop, con críticas, burlas y parodias a la Fox, a la saga X-Men, a su personaje para olvidar de Masacre, a Matrix, al presupuesto del film, a su propia visión como actor dentro del film. Todo un ejemplo de cómo salir airoso de un proyecto a priori vacío y solo apto para la violencia gratuita. Desde los títulos de crédito, donde se etiquetan con insultos y desdén hasta la escena post créditos donde como no podía ser de otra manera, se nos vuelve a regalar un homenaje a otro icono de los 80: Ferris Bueller.


Tim Miller, director de esta fiesta, ha debutado con buen pie, ahora solo falta ver que en la secuela (donde tendrá más presupuesto, personajes e incluso guión...ójala) no se le vaya la mano en el ritmo, el tono y la frescura con el personaje. 


Pese a que sea un film hecho por y para fans del personaje, tiene un amplio abanico de público. Puede gustar o no su exagerado tono de humor grosero y transgresor. Puede animar o no al espectador a meterse en el juego que el personaje ofrece. Incluso puede tildarse de ser un simple vehículo para el lucimiento sin sentido de un catálogo de chistes malos en boca de un personaje icónico. Es todo eso y un poco más. Pero no se le puede negar que tiene gancho, un no se qué que hace que en la escena más sencilla, en el gag más simple o en un diálogo intrascendente...el espectador dibuje una sonrisa. Esa es la batalla ganada de Deadpool.

VALORACIÓN: 6/10

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