BATMAN VS SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA [CINE]

Meses después de su estreno, tras su visionado un par de veces y con la sangre fría que permite una crítica sosegada, creemos que es el momento de analizar (nadie nos lo ha pedido pero el cuerpo nos lo pide) esta obra, en principio hype de todos los hype, que ha hecho correr ríos de tinta digital, mucha mala baba, agrios comentarios y casi la ejecución en la plaza mayor de su director sin previo paso por los tribunales. Así somos, cuanto más nos dan...más exigimos. Somos unos desagradecidos. Nosotros los primeros, pues no tardamos ni dos segundos en clamar al cielo, rasgarnos las vestiduras y arrancarnos las uñas de los pies en cuanto supimos que Ben Affleck sería el próximo Batman tras la declinación de Christian Bale. No creímos que fuera la elección acertada, ni por su fondo como actor ni por el hecho de que la imagen que ya teníamos en nuestra retina del Caballero Oscuro pudiera ser suplantada por otro actor que no fuera Bale. Pero nos equivocamos. 

También pensábamos que Zack Snyder había...





...dado demasiadas vueltas al columpio con su "resurrección" 2.0 de Superman con 'El hombre de Acero' y que poco o nada podría aportar al megaproyecto que DC y Warner querían gestar para igualarse a la Marvel y su multiuniverso. Pero en este apartado también nos equivocamos. 'Batman V. Superman' tiene muchos aciertos, puntos a su favor y un aura que podría haber traspasado la pantalla del cine. Pero, como en las grandes tragedias, no contábamos con el villano de la función. No nos referimos a Lex Luthor, sino a los ejecutivos de la Warner.


Aterrados por los primeros pases que se hicieron con público (habría que ver quiénes eran esos sujetos de tan dudoso olfato cinematográfico) los ejecutivos temieron que su fastuosa obra magna que debería cimentar el futuro cercano de la franquicia DC podría estar en peligro por la cuantiosa información, aparatosa puesta en imagen, excesiva épica y megalómana virtud que Zack Snyder ha puesto en imágenes. El gran error de muchos es creer que Snyder ha de seguir la línea marcada por Nolan. Y no es así, Nolan juega a otra cosa. Es un prestidigitador de las palabras y un fabulador de las imágenes. Snyder apuesta por la épica del tebeo, por la plasticidad de la forma a la contundencia del fondo. Son dos juegos distintos pero muchos han creído que tenían los juguetes adecuados a la hora de ver este nuevo formato.


Snyder ha pasado de la solemnidad que Nolan transmitió en su trilogía (que seamos sinceros...nos dejó fríos en su tercera parte) a una épica rebuscada y en muchos casos forzada para ser más cercano al comic. Hecho que muchos críticos han tildado de error, pues creen que no se puede disfrutar de este film sin ser un conocedor de las andanzas de Wayne, Kent, Lane, Luthor y demás galería de personajes. Bien es cierto que Snyder ha querido poner demasiados platos en la mesa para tan poco banquete, y con una primera hora en donde el espectador no sabe bien a qué aferrarse, nos vemos arrastrados en un par de giros de guión, dos o tres flashback, varios sueños premonitorios y un collage de personajes que "aparecen" con calzador, hacia lo que podría llamarse el combate del siglo (sin duda lo mejor del film, ese duelo de machos alfa para dilucidar quién mea más lejos).


Pero de lo que adolece la película no es de falta de entretenimiento (a veces llega a extenuar tanta explosión, pirueta y mamporro en la barbilla) sino de una excesiva necesidad de apostar por introducir cuanto más mejor. Como si de un mercadillo de sábado por la mañana se tratara en el que hay que sacar todo el género no vaya a ser que alguna maruja se quede sin esos leggins que tan buen resultado le dan en sus reuniones con las amigas en la cafeteria. Snyder ha tenido que lidiar con los productores, ejecutivos, críticos y con los fans de DC. Demasiados enemigos para un hombre. 


Pese a rodearse de dos pilares tras el guión, David S. Goyer (autor de Blade, trilogía de Nolan, El Hombre de Acero, Dark City o lindezas como Jumper y series de TV como Da Vinci's demons) y de Chris Terrio (Argo) el director no ha podido ver en pantalla gigante su idea inicial y nos quedará esperar hasta un próximo director´s cut o la versión extendida (y muy necesaria) en Bluray. Cosas de los ejecutivos de la Warner. Una lástima que tras años de cebar las esperanzas, alimentar nuestras ilusiones con un nuevo universo DC que pudiera hacer competencia (que no sombra) a Marvel y que nos mostrara que la solemnidad no está reñida con el entretenimiento, tengamos que mordernos la lengua y esperar que 'Escuadrón suicida' venga en el rescate del público.

'Batman V. Superman' no es mala. No es tan mala como dicen. Cierto que tiene momentos que llegan a exasperar, que tienes ganas de coger un libro de instrucciones del Ikea en busca de algo que sea comprensible, pero como espectáculo funciona. No como historia que sustente una trama. Quiere rizar el rizo mezclando lo visto en 'El hombre de acero' con elementos de las sagas de los comics y mucha información se pierde (el director da por hecho que todos somos devoradores de comics). Debemos hacer un esfuerzo como espectadores y meternos en su juego para tratar de dilucidar esos sueños premonitorios, esos personajes que asoman un poco la patita con la esperanza que mediado el film vayan atándose esos cabos. Pero no, nunca tenemos esa resolución.


Son pequeños retales de una maquinaria mucho más enorme de lo que los 150 minutos que dura el film es capaz de transmitir. Una epopeya de efectos especiales, buenos personajes que no acaban de ser redondos, una música que roza por instantes lo maravilloso (para luego quedarse en agua de borrajas en esa unión de Zimmer y JL Junkie).

En lo referente al cuarteto principal de actores, tras asumir nuestro error al creer que Ben Affleck no encajaría como un buen Batman/Bruce Wayne, debemos mencionar que nos sorprendió gratamente, pues recoge el testigo de ese espíritu comiquero que el Caballero Oscuro ha reflejado en muchas y notorias novelas gráficas. Su rol, contenido pero ajustado al tono del film, cuaja con lo aportado por Henry Cavill y su atormentando Superman (lejos del sosías que fue Christopher Reeve o la patada en el arco del triunfo que fue Brandon Routh). En cuanto a Jesse Eisenberg, pues qué decir, que hace de Jesse Eisenberg (y ya van una docena de films así...) pero quizás se ajuste en próximos films al personaje (nuestra velita a San Judas ya está puesta). Y claro, nos queda Gal Gadot, ese icono húmedo de las noches solitarias de los fans de los comics. Ha pasado de ser chica florero en la saga de las bujías ('Fast & Furious') ha levantarse como la salvadora del film. Algo exagerado. Bien que su aparición vaya a cuenta gotas para hacernos salivar, pero tenerla como el pilar en el que se sustenta lo poco bueno de la película se nos antoja caprichoso y solo para adictos a la caja de Kleenex y el vaso de leche junto al ordenador.


Un espectáculo del que se esperaba muchas más respuestas que preguntas. Más emoción que dudas y sobre todo más empaque que retazos de lo que pudo ser y los canallas de los ejecutivos de la Warner nos han negado. Aún así, 'Batman V. Superman' aguanta su objetivo. Entretiene. Aunque no apasione. Quizás nos hemos acostumbrado a los cliffhangers, a las escenas post-créditos, a los guiños escondidos (ese traje de Robin garabateado por el Joker), a los personajes fetiche (que poco valorado Jeremy Irons con su Alfred), a un sinfín de detalles que Marvel sabe usar y que Warner y DC se martirizan en tratar de imitar. No es el juego al que deben unirse. Deben crear otro y Snyder iba por buen camino, pero el dueño de las tijeras tiene acceso a la sala de montaje y mientras eso siga pasando en el cine, los autores deberán jugar a otra cosa.
O inventarse un nuevo juego.

VALORACIÓN: 6/10

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