FUI UN MACHO ALFA DE LOS 80 (VOL.I) [ESPECIALES]

Iniciamos esta serie de especiales dedicados a esos hombres hechos del material que se fabricaban las Mirindas (el refresco para aquellos despistados), es decir, mucho gas por dentro pero poca fuerza. Eso si, nos dieron tardes de verano que nos hacen echar una lagrimita. Los 80 fueron años duros para la chavalada que recorría los parques, los salones de video juegos (aquellas Atari con el Tetris...ains), los billares donde lucíamos nuestros incipientes bigotes preadolescentes (era pelusa realmente) y sobre todo, aquellos videoclubs que olían a plástico concentrado y cinta de cassette. El videoclub nos abrió la puerta a un mundo nuevo, el cine en versión doméstica. Aquellos pre-frikis que íbamos a ser, aún no sabían qué variopintos caminos tomarían nuestras vidas (vaya...esto está quedando un poco Carlitos en 'Cuéntame') pero...



...lo que sí conocíamos es que nos gustaba pasar tardes viendo pelis junto a nuestros compañeros de fatigas y collejas.


Nuestro gusto cinéfilo era pésimo (no es que ahora bebamos los vientos por la filmografía serbo-croata) y con poco o nada nos conformábamos. Esos monumentos hechos estuches de los VHS nos atraían por varios motivos y nuestra selección por una u otra película venía determinada por varios factores que la portada debía traer:

  • Una explosión.
  • Armas de fuego en su defecto cualquier otra que pudiera causar contusiones, cortes o daños graves.
  • Helicópteros en amenazante posición.
  • Una chavala de buen ver en segundo plano (no fueran a pensar en casa que alquilábamos una peli de esas de dos rombos)
  • Coches a gran velocidad.
  • Ninjas, asesinos orientales o incluso cualquier ser vivo que llevara kimono.
  • Más explosiones.
  • Y sobre todo, el careto de algún tipo que llevara varios días buscando la maquinilla de afeitar, que tuviera un dudoso uso de la higiene, gafas de sol (aunque fueran de mercadillo) y gesto de llevar lustros sin tener regulado el tránsito intenstinal.




Con esos pequeños detalles, nos cogíamos dos o tres pelis cada finde para devorar nuestras corneas como si no hubiera un mañana. Dado que ese desconocido mundo del ligue era para nosotros un inhóspito universo lleno de incógnitas y dado que la EGB nunca fue un pasto de conocimiento y experiencias positivas a la hora de abrir nuestras mentes, debo reconocer que mis fuentes de exposición a fenómenos como la violencia gratuita, el sexo sin control, la verborrea carente de ningún sentido léxico y un aparatoso entendimiento del mundo que me rodeaba, vino de la mano de gente tan variada como los fulanos que salían en los films de la Cannon Films, Carolco, Izaro films y demás perlitas de videoclub que gustosamente nos ofrecía el dependiente (una especie de Cicerón ochentero de sospechoso comportamiento cuando nos decía aquello de: "En la zona de mayores no podéis pasar, eh?" mientras nos guiñaba un ojo...¿Qué habrá sido de él?).


Chavales que con la edad que teníamos,11 o 12 años aunque uno de nosotros por su estatura parecía nuestro padre pero con unas zapatillas Kelme y un chandal fluorescente de Kappa, era difícil que fuéramos a alquilar lo que por aquel entonces eran los hype del momento ('Amadeus', 'Regreso al futuro', 'Memorias de África') y tampoco es que tuviéramos mucha retentiva y paciencia con un film si a los dos minutos no había explotado algo, muerto alguien o se amenazase la paz mundial por una bandada de terroristas libios con sueños de dominación global. 



Por ello, nombres como Michael Dudikoff, Steve James, Dolph Lundgren, Stallone, Bronson, Schwarzenegger, Robert Ginty, Chuck Norris, Van Damme, Jackie Chan, Bruce Lee, Steven Seagal, Al Leong e infinidad de nombres que en aquel entonces no significaban nada para nosotros ( es más, a muchos de ellos les conocíamos por sus motes: Bronson, el de los bigotes; Norris, el del Vietnam; Lundgren, el malo de Rocky; Dudikoff, el ninja; Al Leong, el chino de los bigotes; Steve James, el negro de los bigotes...teníamos fetiche por los tíos con bigote, y eso que ninguno de la pandilla hemos terminado visitando la Ostra Azul (referencia cinéfila para los seguidores de la Academia de Policia, la loca, claro). 


Nos creíamos a pies juntillas aquellas hazañas, analizábamos e intentábamos emular (con penosos y doloridos resultados) esas patadas voladoras en el patio del colegio. Repetíamos secuencias (de aquella manera, con la cartera volando y el plumier y los libros de Santillana saliendo despedidos bajo las ruedas de algún Ford Escort) y nos sentíamos parte de esas andanzas de los machos alfas a los que teníamos por ídolos. Éramos sin saberlo, NorrisBievers o Dudikoffevers...eran nuestros héroes. Nuestros "actores" favoritos.


Han pasado los años y a casi todos ellos los hemos olvidado. Vivimos tiempos en los que las estrellas de acción casi son unos apestados y no recordamos que los cinéfilos que hoy somos en día, hemos crecido a la sombra de estos titanes que lucían pecho palomo a la primera de cambio. Hoy somos fieles de las grandes actuaciones de monstruos de la pantalla, de grandes trabajos interpretativos pero hubo un tiempo en que nuestras pueriles mentes y grandes imaginaciones volaban junto a las Uzi de Chuck Norris, a las acrobáticas patadas de Dudikoff, a los mandobles de Steve James, a los imposibles movimientos de Jackie Chan, a los abductores de Van Damme y a los jamones por brazos del tito Chuache. Por ello hemos creado este rinconcito por el que pasarán nuestros más queridos Machos Alfas. Esos hombres (lo siento chicas...salvo Cynthia Rothrock, Sigourney Weaver y Linda Hamilton, los 80 fueron años en los que las mujeres en el cine de acción solo gritaban y eran auxiliadas por los Machos Alfas...que machista ha quedado esto, en fin) han sido y serán nuestros más secretos e inconfesables ídolos. Por eso, poco a poco, iremos recordando cada una de estas figuras de dudosa reputación cinematográfica en estas líneas.


Os invitamos a que disfrutéis, a que echéis una lágrima por esos Machos Alfa, a que recordéis un tiempo en el que las meriendas eran pan con chocolate y las consolas un mueble. A muchos otros, jovenzuelos que hoy rozáis los 20, quizás descubráis un mundo del que os habéis librado, pero vivís en uno que tiene por ídolos a Justin Biever o Adam Sandler. ¿Quién sabe? Lo mismo fuimos nosotros, los ochenteros, los que salimos ganado.

Os esperamos¡¡¡


  

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