WARCRAFT: EL ORIGEN [CINE]

Tras más de 20 años como éxito global en el mundo de los videojuegos online y siendo un referente cultural pop hasta el día de hoy, la leyenda del mundo de Warcraft se amplía, no en una extensión más para multijugadores, hacia el ámbito cinematográfico con esta adaptación a la pantalla grande de una apetitosa joya que muchos deseaban filmar, otros producir y millones ver. Pero el miedo existente en el mundo de las adaptaciones al cine de videojuegos ha sido una espada de doble filo a lo largo de las últimas décadas. Mencionar videojuego y su adaptación al cine, ha sido siempre sinónimo de terror entre los fans de dichos juegos y cara de poker en los amantes del cine en general. No vamos a hacer sangre recordando 'Super Mario Bros', 'Street fighter', 'Agente 47', 'Doom' o perlas parecidas. 

El cine no ha sabido nunca plasmar ese aura de personal universo que es un videojuego. El problema radica principalmente en cada jugador que se adentra en esos mundos adopta su intrasferible visión de lo que ése juego transmite a sus sentidos y es muy dificil...


... que la visión de otra persona, en este caso un director de cine, coincida con cada una de esas visiones personales. Del mismo modo que la adaptación de una novela que a medio mundo apasiona suele suscitar varapalos entre el público a la hora de su rodaje en celuloide (salvo contadas excepciones).


En este caso, Duncan Jones juega con ventaja, y nunca mejor dicho. Pues siendo un adicto al Warcraft (en todas sus partes, extensiones y mundos expandidos) ha sabido transmitir su profundo amor, respeto y solemnidad a cada fotograma que vemos en pantalla. Un amante de los videojuegos, y en particular del que nos ocupa, era la persona indicada para rodar semejante totem popular. Nombres como Sam Raimi o Uwe Bolll (qué miedo si hubiera caído los derechos en este sujeto) han ido pasando en estos veinte años para rodar lo que puede ser con el tiempo una buena trilogía si los números acompañan.


Decimos con el tiempo pues nos tememos que Duncan Jones (tras sus fascinantes 'Moon' y 'Código Fuente') se pueda quedar con la miel en los labios, ya que su monumento aunque respira el amor y el encanto de un admirador hacia ese mundo no puede sacar más cera de la que arde en apenas 120 minutos. Una colosal tarea titánica para aquellos que piensen que Warcraft vaya adentrarse mucho más allá de la primera incursión de Blizzard con su primera parte del videojuego de 1994. Apenas veremos una minúscula parte del inmenso universo fantástico creado para el mundo online. Pero era obvio, se trata de cimentar un futuro cercano de nuevas secuelas, prolongaciones y quién sabe si alguna serie de TV.


Lo de añadir "El origen" al título no es casual. Se trata de advertir a fans y neófitos que falta mucha tela que cortar, personajes que presentar, iconos del juego que desarrollar, mundos que ver, tramas y sucesos que puedan ser filmados. Es por así decirlo, la puesta de largo en pantalla del magnífico mundo del juego por antonomasia online. Y este puede ser el mayor escollo. El director no ha puesto ni el 10% del material potente y trasgresor que WoW puede dar en pantalla. Ha pincelado una monumental carta de presentación, efectista, llena de fuerza visual (obligatoria su visión en 3D, en este caso justificada y necesaria), deslumbrante en cuanto a puesta en escena, con enormes e hipnóticos decorados y una galeria de personajes que a buen seguro darán que hablar. Si el vil metal entra en caja...claro.


Lo malo de tanto despliegue, tanto esfuerzo en decorar el regalo, en llenarlo de lazos, colores y atronadoras secuencias de acción es que la historia en si, su trama y su fuerza en el guión es ausente. Una caricatura, si se permite la licencia, que tan solo hace un esbozo de cuatro cosas, que apenas perfila dos o tres personajes y que deja de la mano a muchos otros. La sencillez (por no decir, la candidez) del guión es su mayor torpedo en la línea de flotación. Pese a contar con el propio Jones y Charles Levitt ('K-Pax', 'Diamante de sangre') en las tareas del guión, la productora ha preferido que reine la acción, las secuencias con cliffhangers y los guiños a los fans (esa posada...) para que en futuras secuelas (eso esperamos) se pueda ahondar en tramas, desarrollar personajes y quién sabe si hacer por fin la película definitiva basada en un videojuego.


En esta ocasión, fans por un lado y neófitos por otro, nos quedamos con un palmo de narices. A unos les faltarán muchas cosas, a otros les parecerá un sencillo (pero caro) juguete de entretenimiento vacío. 

Esperemos que las (previsibles) secuelas enmiendan este primer resbalón de Duncan Jones. Por cierto...nos posicionamos con los Orcos ¿Y vosotros?

VALORACIÓN: 6/10

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