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BITELCHUS [CINE]

El género de cine fantástico, en su rama más comercial, fue siempre campo de abono para el Rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg. Sin embargo, una inquieta mente con un peinado aún más inquietante llamó a la puerta de la meca del cine con energía. Era un tipo desgarbado y taciturno, empleado en Disney Studios, muy imaginativo e innovador. Sus primeros trabajos fueron cortos de animación (con el uso de stop-motion) algunos de ellos muy reseñables ('Frankenweenie' que luego convirtió en largometraje). Su incursión en el cine fue con la extraña comedia 'La gran aventura de Pee Wee' (1985). Bajo perfil para ponerse tras la cámara con un guión ajeno, en un gran estudio como la Warner e intentar imponer su visión. Fue el primer escalón de una maravillosa carrera. Se llamaba Tim Burton.

JUNGLA DE CRISTAL [CINE]

"Yipee Ki Yai, Hijo Puta". Pues sí, lo habéis adivinado, nos invade el espíritu ochentero. Unas sencillas palabras que resumen mejor que nada la sensación que embriaga nuestra memoria cinéfila. La verdad, que como frase recopilatoria de los años 80 es todo un ejemplo. Define con un chasquido de dedos la genuina personalidad del cine en aquella época. Los "Volveré" ('Terminator', 1984); "Me ha moqueado..." ('Los cazafantasmas', 1984); "Tengo mi palabra y mis cojones y no rompo ninguno por nadie" ('El precio del poder', 1982) son también argumentos muy válidos para dilucidar cómo andaban de ánimos en la década dorada de la locura cinéfila. Pero... como buen nostálgicos que somos, permitirnos que nos quedemos con la frase de John McClane, sus camisetas imperio y su sonrisa de medio lado. "Ho, Ho, Ho... ahora tengo una metralleta". 

WILLOW [CINE]

Son tiempos de Hobbits, sagas élficas y adaptaciones del mundo Tolkien. Quizás no es conocido por muchos el caso de la siguiente película, pero viene como anillo al dedo (una comparación muy acertada) en estos momentos. La primera adaptación de un relato de J.R.R. Tolkien al cine fue la olvidable y horrorosa 'El señor de los anillos' (Ralph Bakshi, 1978). Una mezcla de acción real, dibujos animados mal hechos y peor realización. Era demasiada calidad para un experimento de ese calibre. Nadie sabe cómo pudieron los creadores de ese delirio conseguir los derechos de la novela. Es lógico, que pasaran años de negativas a otros productores que andaban tras otro proyecto para re-lanzar la saga del anillo. En esto que apareció George Lucas...